Objetivos del milenio PDF Imprimir E-mail
Una Iniciativa Mundial para un mundo Mejor. Apoyamos esta iniciativa y trabajaremos para cumplir sus objetivos. Nos ocupa mirar como la Argentina está cumpliendo su compromiso, firmado por el presidente NK, el día 4 de octubre de 2005.
 
  1. Erradicar la pobreza extrema y el hambre
  2. Alcanzar la educación básica universal
  3. Promover el trabajo decente
  4. Promover la equidad de género
  5. Reducir la mortalidad infantil
  6. Mejorar la salud materna
  7. Combatir HIV/SIDA, tuberculosis, paludismo, chagas y otras enfermedades
  8. Asegurar un medio ambiente sostenible
  9. Promover una asociación mundial para el desarrollo
 
El Proyecto del Milenio de las Naciones Unidas ha sido una iniciativa sin precedentes. Sus 10 Equipos de Tareas, su Secretaría, y una amplia gama de participantes provenientes de instituciones académicas, el gobierno, organismos de las Naciones Unidas, instituciones financieras internacionales, organizaciones no gubernamentales, organismos donantes y el sector privado crearon una red de ámbito mundial formada por profesionales del desarrollo y expertos de una enorme gama de países, disciplinas y organizaciones. El Proyecto fue posible gracias al extraordinario compromiso, las aptitudes y las convicciones de los coordinadores de equipos de tareas, que impulsaron sus grupos a adoptar algunas de las decisiones más innovadoras de nuestra generación, y a los miembros de equipos de tareas, que prestaron a sus grupos una parte notable de su tiempo. El Proyecto es un esfuerzo mundial, al servicio de una gran causa mundial: los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). Nuestro Proyecto ha sido un microcosmos de una verdad más general: la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio requerirá una alianza global idónea para un mundo interconectado. El mundo comparte realmente un destino común.
 
Esta ha sido una labor muy sentida para los numerosos participantes los equipos de tareas y de la Secretaría. Las personas han aportado un amplio volumen de esfuerzos y conocimientos especializados al Proyecto. Sus aportaciones, muy por encima de toda expectativa razonable, han reforzado y agudizado incalculablemente los mensajes contenidos en los numerosos resultados del Proyecto, incluidos el presente informe, los informes finales de los equipos de tareas, medios de reciente elaboración para evaluar las necesidades y el apoyo consultivo para establecer en varios países una planificación basada en los ODM.
 
Creo que todos los participantes han contribuido como lo han hecho porque se han percatado de que este esfuerzo era muy especial, en parte por el honor y el privilegio de trabajar en nombre del Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, que lanzó el Proyecto del Milenio de las Naciones Unidas y ha desempeñado un papel sin igual en la promoción de la lucha global contra la pobreza extrema; en parte también por lo agradable que es trabajar junto con el Administrador del PNUD, Mark Malloch Brown, y para él, que con tenacidad, visión y liderazgo ha orientado los esfuerzos del Grupo de las Naciones Unidas para el Desarrollo durante varios años. También hemos trabajado con placer y admiración y nos hemos beneficiado ampliamente con la colaboración de los dirigentes de otros organismos de las Naciones Unidas, cuyos equipos salvan vidas y aligeran la carga de la pobreza y la desesperanza en el mundo. Otro aspecto especial del Proyecto es que nos brinda la rara y firme oportunidad de ayudar a transmitir las esperanzas, aspiraciones y necesidades vitales de los que menos poseen y menos voz tienen en el mundo. En los tres años de nuestra labor hemos encontrado innumerables héroes y heroínas del desarrollo, en los poblados y barrios de tugurios de África, América Latina, Asia y otras partes del mundo en desarrollo. Hemos visto a personas que preservaban su espíritu, su integridad, su voluntad y su esperanza en el futuro –que a veces era lo único que les quedaba– cuando por culpa de trágicas circunstancias se habían visto privadas de salud, de educación, de sus posesiones y de medios de vida. Hemos podido observar en innumerables ocasiones que el espíritu humano es verdaderamente indomable.
 
Este triunfo del espíritu humano nos da esperanza y confianza en que la pobreza extrema pueda quedar reducida a la mitad para el año 2015, y totalmente suprimida algunos años más tarde. La comunidad mundial tiene a su disposición recursos financieros, políticas y tecnologías de valor demostrado y, lo que es aún más importante, la compasión y valentía humanas necesarias para hacer realidad esas esperanzas.
 
Jeffrey D. Sachs
Enero 2005

 

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